Lectura Bíblica Sábado 22 de Julio

Lucas 23-24/Juan 1


Lucas23

 1 Entonces, Levantàndose toda la multitud de ellos, le llevaron a Pilato.

 2 Y comenzaron a acusarle diciendo: --Hemos hallado a éste que agita a nuestra Nación, Prohíbe dar tributo al César y dice que él es el Cristo, un rey.

 3 Entonces Pilato le Preguntó diciendo: --¿Eres Tú el rey de los Judíos? Respondiendo le dijo: --Tú lo dices.

 4 Pilato dijo a los principales sacerdotes y a la multitud: --No hallo Ningún delito en este hombre.

 5 Pero ellos Insistían diciendo: --Alborota al pueblo, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea, hasta Aquí.

 6 Entonces Pilato, al Oírlo, Preguntó si el hombre era galileo.

 7 Y al saber que era de la Jurisdicción de Herodes, lo Remitió a Herodes, quien también estaba en Jerusalén en aquellos Días.

 8 Herodes, viendo a Jesús, se Alegró mucho; porque Hacía mucho tiempo que deseaba verle, pues Había Oído muchas cosas de él y Tenía esperanzas de que le Vería hacer Algún milagro.

 9 Herodes le preguntaba con muchas palabras, pero Jesús no le Respondió nada.

 10 Estaban Allí los principales sacerdotes y los escribas, Acusàndole con vehemencia.

 11 Pero Herodes y su corte, después de menospreciarle y burlarse de él, le vistieron con ropa espléndida. Y Volvió a enviarle a Pilato.

 12 Aquel mismo Día se hicieron amigos Pilato y Herodes, porque antes Habían estado enemistados.

 13 Entonces Pilato Convocó a los principales sacerdotes, a los magistrados y al pueblo,

 14 y les dijo: --Me habéis presentado a éste como persona que Desvía al pueblo. He Aquí, yo le he interrogado delante de vosotros, y no he hallado Ningún delito en este hombre, de todo aquello que le Acusàis.

 15 Tampoco Herodes, porque él nos lo Remitió; y he Aquí no ha hecho ninguna cosa digna de muerte.

 16 Así que, le soltaré después de castigarle.

 17 Pues Tenía necesidad de soltarles uno en cada fiesta.

 18 Pero toda la multitud dio voces a una, diciendo: --¡Fuera con éste! ¡Suéltanos a Barrabàs!

 19 Este Había sido echado en la Càrcel por Sedición en la ciudad y por un homicidio.

 20 Entonces Pilato les Habló otra vez, queriendo soltar a Jesús.

 21 Pero ellos volvieron a dar voces, diciendo: --¡Crucifícale! ¡Crucifícale!

 22 El les dijo por tercera vez: --¿Pues qué mal ha hecho éste? Ningún delito de muerte he hallado en él. Le castigaré entonces, y le soltaré.

 23 Pero ellos Insistían a grandes voces, pidiendo que fuese crucificado. Y sus voces prevalecieron.

 24 Entonces Pilato Juzgó que se hiciese lo que ellos Pedían.

 25 Les Soltó a aquel que Había sido echado en la Càrcel por Sedición y homicidio, a quien ellos Habían pedido, y Entregó a Jesús a la voluntad de ellos.

 26 Y ellos, al llevarle, tomaron a un tal Simón de Cirene, que Venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.

 27 Le Seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres, las cuales lloraban y se lamentaban por él.

 28 Pero Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: --Hijas de Jerusalén, no lloréis por Mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.

 29 Porque he Aquí Vendràn Días en que Diràn: "Bienaventuradas las estériles, los vientres que no concibieron y los pechos que no criaron."

 30 Entonces Comenzaràn a decir a las montañas: "¡Caed sobre nosotros!" y a las colinas: "¡Cubridnos!"

 31 Porque si con el àrbol verde hacen estas cosas, ¿qué se Harà con el seco?

 32 Llevaban también a otros dos, que eran malhechores, para ser ejecutados con él.

 33 Cuando llegaron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron Allí, y a los malhechores: el uno a la derecha y el otro a la izquierda.

 34 Y Jesús Decía: --Padre, Perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.

 35 El pueblo estaba de pie mirando, y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: --A otros Salvó. Sàlvese a Sí mismo, si es el Cristo, el escogido de Dios.

 36 También los soldados le Escarnecían, Acercàndose, ofreciéndole vinagre

 37 y diciéndole: --Si Tú eres el rey de los Judíos, Sàlvate a ti mismo.

 38 Había también sobre él un Título escrito que Decía: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.

 39 Uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba diciendo: --¿No eres Tú el Cristo? ¡Sàlvate a ti mismo y a nosotros!

 40 Respondiendo el otro, le Reprendió diciendo: --¿Ni siquiera temes Tú a Dios, estando en la misma Condenación?

 41 Nosotros, a la verdad, padecemos con Razón, porque estamos recibiendo lo que merecieron nuestros hechos; pero éste no hizo Ningún mal.

 42 Y le dijo: --Jesús, acuérdate de Mí cuando vengas en tu reino.

 43 Entonces Jesús le dijo: --De cierto te digo que hoy Estaràs conmigo en el Paraíso.

 44 Cuando era como la hora sexta, Descendió oscuridad sobre la tierra hasta la hora novena.

 45 El sol se Oscureció, y el velo del templo se Rasgó por en medio.

 46 Entonces Jesús, gritando a gran voz, dijo: --¡Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu! Y habiendo dicho esto, Expiró.

 47 Y cuando el Centurión vio lo que Había acontecido, dio gloria a Dios, diciendo: --¡Verdaderamente, este hombre era justo!

 48 Y toda la multitud que estaba presente en este Espectàculo, al ver lo que Había acontecido, Volvía Golpeàndose el pecho.

 49 Pero todos sus conocidos, y las mujeres que le Habían seguido desde Galilea, se quedaron lejos, mirando estas cosas.

 50 He Aquí, Había un hombre llamado José, el cual era miembro del concilio, y un hombre bueno y justo.

 51 Este no Había consentido con el consejo ni con los hechos de ellos. El era de Arimatea, ciudad de los Judíos, y también esperaba el reino de Dios.

 52 Este se Acercó a Pilato y le Pidió el cuerpo de Jesús.

 53 Después de bajarle de la cruz, le Envolvió en una Sàbana de lino y le puso en un sepulcro cavado en una peña, en el cual nadie Había sido puesto Todavía.

 54 Era el Día de la Preparación, y estaba por comenzar el Sàbado.

 55 Las mujeres que Habían venido con él de Galilea, también le siguieron y vieron el sepulcro y Cómo fue puesto el cuerpo.

 56 Entonces regresaron y prepararon especias Aromàticas y perfumes, y reposaron el Sàbado, conforme al mandamiento.

 Lucas 24

 1 Y el primer Día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando las especias Aromàticas que Habían preparado.

 2 Y hallaron removida la piedra del sepulcro;

 3 pero al entrar, no hallaron el cuerpo de Jesús.

 4 Aconteció que estando perplejas por esto, he Aquí se pusieron de pie junto a ellas dos hombres con vestiduras resplandecientes.

 5 Como ellas les tuvieron temor y bajaron la cara a tierra, ellos les dijeron: --¿Por qué Buscàis entre los muertos al que vive?

 6 No Està Aquí; Màs bien, ha resucitado. Acordaos de lo que os Habló cuando estaba Aún en Galilea,

 7 como dijo: "Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado y resucite al tercer Día."

 8 Entonces ellas se acordaron de sus palabras,

 9 y volviendo del sepulcro, anunciaron todas estas cosas a los once y a todos los Demàs.

 10 Las que dijeron estas cosas a los Apóstoles eran María Magdalena, Juana, María madre de Jacobo, y las Demàs mujeres que estaban con ellas.

 11 Pero sus palabras les Parecían a ellos locura, y no las creyeron.

 12 Sin embargo, Pedro se Levantó y Corrió al sepulcro. Cuando Miró adentro, vio los lienzos solos y se fue a casa, asombrado de lo que Había sucedido.

 13 He Aquí, el mismo Día dos de ellos iban a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén.

 14 Iban hablando entre Sí de todas aquellas cosas que Habían acontecido.

 15 Sucedió que, mientras iban conversando y discutiendo el uno con el otro, el mismo Jesús se Acercó e iba con ellos.

 16 Pero sus ojos estaban velados, de manera que no le reconocieron.

 17 Entonces les dijo: --¿Qué son estas cosas de que Estàis conversando entre vosotros mientras Caminàis? Se detuvieron con semblante triste.

 18 Y respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: --¿Eres Tú el único forastero en Jerusalén que no sabes las cosas que han acontecido en estos Días?

 19 Entonces él dijo: --¿Qué cosas? Y ellos dijeron: --De Jesús de Nazaret, que era un hombre profeta, poderoso en obras y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;

 20 y de Cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros dirigentes para ser condenado a muerte, y de Cómo le crucificaron.

 21 Nosotros Esperàbamos que él era el que Habría de redimir a Israel. Ahora, a todo esto se añade el hecho de que hoy es el tercer Día desde que esto Aconteció.

 22 Ademàs, unas mujeres de los nuestros nos han asombrado: Fueron muy temprano al sepulcro,

 23 y al no hallar su cuerpo, regresaron diciendo que Habían visto Visión de àngeles, los cuales les dijeron que él Està vivo.

 24 Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y hallaron como las mujeres Habían dicho, pero a él no le vieron.

 25 Entonces él les dijo: --¡Oh insensatos y tardos de Corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!

 26 ¿No era necesario que el Cristo padeciese estas cosas y que entrara en su gloria?

 27 Y comenzando desde Moisés y todos los Profetas, les interpretaba en todas las Escrituras lo que Decían de él.

 28 Así llegaron a la aldea a donde iban, y él hizo como que iba Màs adelante.

 29 Pero ellos le insistieron diciendo: --Quédate con nosotros, porque es tarde, y el Día ya ha declinado. Entró, pues, para quedarse con ellos.

 30 Y Aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, Tomó el pan, lo bendijo y les dio.

 31 Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le reconocieron. Pero él Desapareció de su vista.

 32 Y se Decían el uno al otro: --¿No Ardía nuestro Corazón en nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos Abría las Escrituras?

 33 En la misma hora se levantaron y se volvieron a Jerusalén. Hallaron reunidos a los once y a los que estaban con ellos,

 34 quienes Decían: --¡Verdaderamente el Señor ha resucitado y ha aparecido a Simón!

 35 Entonces ellos contaron las cosas que les Habían acontecido en el camino, y Cómo se Había dado a conocer a ellos al partir el pan.

 36 Mientras hablaban estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos y les dijo: --Paz a vosotros.

 37 Entonces ellos, aterrorizados y asombrados, pensaban que Veían un Espíritu.

 38 Pero él les dijo: --¿Por qué Estàis turbados, y por qué suben tales pensamientos a vuestros corazones?

 39 Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy. Palpad y ved, pues un Espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo.

 40 Al decir esto, les Mostró las manos y los pies.

 41 Y como ellos Aún no lo Creían por el gozo que Tenían y porque estaban asombrados, les dijo: --¿Tenéis Aquí algo de comer?

 42 Entonces le dieron un pedazo de pescado asado.

 43 Lo Tomó y Comió delante de ellos.

 44 Y les dijo: --Estas son las palabras que os hablé, estando Aún con vosotros: que era necesario que se cumpliesen todas estas cosas que Estàn escritas de Mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos.

 45 Entonces les Abrió el entendimiento para que comprendiesen las Escrituras,

 46 y les dijo: --Así Està escrito, y Así fue necesario que el Cristo padeciese y resucitase de los muertos al tercer Día;

 47 y que en su nombre se predicase el arrepentimiento y la Remisión de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.

 48 Y vosotros sois testigos de estas cosas.

 49 He Aquí yo enviaré el cumplimiento de la promesa de mi Padre sobre vosotros. Pero quedaos vosotros en la ciudad hasta que Seàis investidos del poder de lo alto.

 50 Entonces él los Llevó fuera hasta Betania, y alzando sus manos les bendijo.

 51 Aconteció que al bendecirlos, se fue de ellos, y era llevado arriba al cielo.

 52 Después de haberle adorado, ellos regresaron a Jerusalén con gran gozo;

 53 y se hallaban continuamente en el templo, bendiciendo a Dios.

 

JUAN

 Juan  1

 1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

 2 El era en el principio con Dios.

 3 Todas las cosas fueron hechas por medio de él, y sin él no fue hecho nada de lo que ha sido hecho.

 4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

 5 La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.

 6 Hubo un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan.

 7 El vino como testimonio, a fin de dar testimonio de la luz, para que todos creyesen por medio de él.

 8 No era él la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz.

 9 Aquél era la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene al mundo.

 10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de él, pero el mundo no le Conoció.

 11 A lo suyo vino, pero los suyos no le recibieron.

 12 Pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio derecho de ser hechos hijos de Dios,

 13 los cuales nacieron no de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad de Varón, sino de Dios.

 14 Y el Verbo se hizo carne y Habitó entre nosotros, y contemplamos su gloria, como la gloria del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

 15 Juan dio testimonio de él y Proclamó diciendo: "Este es aquel de quien dije: El que viene después de Mí ha llegado a ser antes de Mí, porque era primero que yo."

 16 Porque de su plenitud todos nosotros recibimos, y gracia sobre gracia.

 17 La ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo.

 18 A Dios nadie le ha visto Jamàs; el Dios único que Està en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

 19 Este es el testimonio de Juan cuando los Judíos le enviaron de Jerusalén unos sacerdotes y levitas para preguntarle: --¿Quién eres Tú?

 20 El Confesó y no Negó, sino que Confesó: --Yo no soy el Cristo.

 21 Y le preguntaron: --¿Qué, pues? ¿Eres Tú Elías? Y dijo: --No lo soy. --¿Eres Tú el profeta? Y Respondió: --No.

 22 Le dijeron entonces: --¿Quién eres?, para que demos respuesta a los que nos han enviado. ¿Qué dices en cuanto a ti mismo?

 23 Dijo: --Yo soy la voz de uno que proclama en el desierto: "Enderezad el camino del Señor" como dijo el profeta Isaías.

 24 Y los que Habían sido enviados eran de los fariseos.

 25 Le preguntaron y le dijeron: --¿Entonces, por qué bautizas, si Tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?

 26 Juan les Respondió diciendo: --Yo bautizo en agua, pero en medio de vosotros Està uno a quien vosotros no conocéis.

 27 El es el que viene después de Mí, de quien yo no soy digno de desatar la correa del calzado.

 28 Estas cosas acontecieron en Betania, al otro lado del Jordàn, donde Juan estaba bautizando.

 29 Al Día siguiente, Juan vio a Jesús que Venía hacia él y dijo: --¡He Aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!

 30 Este es aquel de quien dije: "Después de Mí viene un hombre que ha llegado a ser antes de Mí, porque era primero que yo."

 31 Yo no le Conocía; pero para que él fuese manifestado a Israel, por eso vine yo bautizando en agua.

 32 Juan dio testimonio diciendo: --He visto al Espíritu que Descendía del cielo como paloma, y Posó sobre él.

 33 Yo no le Conocía, pero el que me Envió a bautizar en agua me dijo: "Aquel sobre quien veas descender el Espíritu y posar sobre él, éste es el que bautiza en el Espíritu Santo."

 34 Yo le he visto y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.

 35 Al Día siguiente, de nuevo estaba Juan con dos de sus Discípulos.

 36 Al ver a Jesús que andaba por Allí, dijo: --¡He Aquí el Cordero de Dios!

 37 Los dos Discípulos le oyeron hablar y siguieron a Jesús.

 38 Jesús, al dar vuelta y ver que le Seguían, les dijo: --¿Qué Buscàis? Y ellos le dijeron: --Rabí--que significa maestro--, ¿Dónde moras?

 39 Les dijo: --Venid y ved. Por lo tanto, fueron y vieron Dónde moraba y se quedaron con él aquel Día, porque era como la hora décima.

 40 Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que Habían Oído a Juan y Habían seguido a Jesús.

 41 Este Encontró primero a su hermano Simón y le dijo: --Hemos encontrado al Mesías--que significa Cristo--.

 42 El lo Llevó a Jesús, y al verlo Jesús le dijo: --Tú eres Simón hijo de Jonàs. Tú Seràs llamado Cefas--que significa piedra--.

 43 Al Día siguiente, Jesús quiso salir para Galilea y Encontró a Felipe. Y Jesús le dijo: --Sígueme.

 44 Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.

 45 Felipe Encontró a Natanael y le dijo: --Hemos encontrado a aquel de quien Moisés Escribió en la Ley, y también los Profetas: a Jesús de Nazaret, el hijo de José.

 46 Y le dijo Natanael: --¿De Nazaret puede haber algo de bueno? Le dijo Felipe: --Ven y ve.

 47 Jesús vio que Natanael Venía hacia él y dijo de él: --¡He Aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño!

 48 Le dijo Natanael: --¿De Dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: --Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.

 49 Le Respondió Natanael: --Rabí, ¡Tú eres el Hijo de Dios! ¡Tú eres el rey de Israel!

 50 Respondió Jesús y le dijo: --¿Crees porque te dije: "Te vi debajo de la higuera"? ¡Cosas mayores que éstas Veràs!

 51 Y les dijo: --De cierto, de cierto os digo que veréis el cielo abierto y a los àngeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.

Juan Carlos Barillas