Lectura Bíblica Jueves 20 de Julio

Lucas 17-19


Lucas  17

 1 Dijo a sus Discípulos: --Es imposible que no vengan tropiezos; pero, ¡ay de aquel que los ocasione!

 2 Mejor le fuera que se le atase una piedra de molino al cuello y que fuese lanzado al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos.

 3 Mirad por vosotros mismos: Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, Perdónale.

 4 Si siete veces al Día peca contra ti, y siete veces al Día vuelve a ti diciendo: "Me arrepiento", Perdónale.

 5 Los Apóstoles dijeron al Señor: --Auméntanos la fe.

 6 Entonces el Señor dijo: --Si tuvieseis fe como un grano de mostaza, Diríais a este Sicómoro: "¡Desarràigate y Plàntate en el mar!" Y el àrbol os Obedecería.

 7 ¿Y quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta, al volver éste del campo, le Dirà: "Pasa, siéntate a la mesa"?

 8 Màs bien, le Dirà: "Prepara para que yo cene. Cíñete y Sírveme hasta que yo haya comido y bebido. Después de eso, come y bebe Tú."

 9 ¿Da gracias al siervo porque hizo lo que le Había sido mandado?

 10 Así también vosotros, cuando Hayàis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: "Siervos Inútiles somos; porque Sólo hicimos lo que Debíamos hacer."

 11 Aconteció que yendo a Jerusalén, pasaba por Samaria y Galilea.

 12 Cuando Entró en una aldea, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos

 13 y alzaron la voz diciendo: --¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!

 14 Cuando él los vio, les dijo: --Id, mostraos a los sacerdotes. Aconteció que mientras iban, fueron limpiados.

 15 Entonces uno de ellos, al ver que Había sido sanado, Volvió glorificando a Dios en alta voz.

 16 Y se Postró sobre su rostro a los pies de Jesús, Dàndole gracias. Y éste era samaritano.

 17 Y respondiendo Jesús dijo: --¿No eran diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿Dónde Estàn?

 18 ¿No hubo quién volviese y diese gloria a Dios, sino este extranjero?

 19 --Y le dijo--: Levàntate, vete; tu fe te ha salvado.

 20 Y cuando los fariseos le preguntaron acerca de Cuàndo Había de venir el reino de Dios, les Respondió diciendo: --El reino de Dios no Vendrà con advertencia.

 21 No Diràn: "¡Mirad, Aquí Està!" o "¡Allí Està!" Porque el reino de Dios Està en medio de vosotros.

 22 Dijo a sus Discípulos: --Vendrà el tiempo cuando desearéis ver uno de los Días del Hijo del Hombre y no lo veréis.

 23 Os Diràn: "¡Mirad, Aquí Està!" o "¡Mirad, Allí Està!" Pero no Vayàis ni les Sigàis.

 24 Porque como el Relàmpago que resplandece ilumina el cielo de un extremo al otro, Así también Serà el Hijo del Hombre en su Día.

 25 Pero primero es necesario que él padezca mucho y sea rechazado por esta Generación.

 26 Como Pasó en los Días de Noé, Así también Serà en los Días del Hijo del Hombre:

 27 Ellos Comían y Bebían; se casaban y se daban en casamiento, hasta el Día en que Noé Entró en el arca, y vino el diluvio y los Destruyó a todos.

 28 Asimismo, también Serà como Pasó en los Días de Lot: Comían, Bebían, compraban, Vendían, plantaban y edificaban;

 29 pero el Día en que Lot Salió de Sodoma, Llovió del cielo fuego y azufre, y los Destruyó a todos.

 30 Así Serà en el Día en que se manifieste el Hijo del Hombre.

 31 En aquel Día, el que esté en la azotea y sus cosas estén en la casa, no descienda para tomarlas. Asimismo, el que esté en el campo, no vuelva Atràs.

 32 Acordaos de la mujer de Lot.

 33 Cualquiera que procure salvar su vida, la Perderà; y cualquiera que la pierda, la Conservarà.

 34 Os digo que en aquella noche Estaràn dos en una cama; el uno Serà tomado, y el otro Serà dejado.

 35 Dos mujeres Estaràn moliendo juntas; la una Serà tomada, y la otra dejada.

 36 Estaràn dos en el campo; el uno Serà tomado, y el otro dejado.

 37 Respondiendo le preguntaron: --¿Dónde, Señor? Y él dijo: --Donde esté el Cadàver, Allí se Juntaràn los buitres.

 

 Lucas  18

 1 Les Refirió también una Paràbola acerca de la necesidad de orar siempre y no desmayar.

 2 Les dijo: "En cierta ciudad Había un juez que ni Temía a Dios ni respetaba al hombre.

 3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual Venía a él diciendo: 'Hazme justicia contra mi adversario.'

 4 El no quiso por Algún tiempo, pero después se dijo a Sí mismo: 'Aunque ni temo a Dios ni respeto al hombre,

 5 le haré justicia a esta viuda, porque no me deja de molestar; para que no venga continuamente a cansarme.'"

 6 Entonces dijo el Señor: "Oíd lo que dice el juez injusto.

 7 ¿Y Dios no Harà justicia a sus escogidos que claman a él de Día y de noche? ¿Les Harà esperar?

 8 Os digo que los Defenderà pronto. Sin embargo, cuando venga el Hijo del Hombre, ¿Hallarà fe en la tierra?"

 9 Dijo también esta Paràbola a unos que confiaban en Sí mismos como que eran justos y menospreciaban a los Demàs:

 10 "Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; y el otro, publicano.

 11 El fariseo, de pie, oraba consigo mismo de esta manera: 'Dios, te doy gracias que no soy como los Demàs hombres: ladrones, injustos, Adúlteros, ni aun como este publicano.

 12 Ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que poseo.'

 13 Pero el publicano, de pie a cierta distancia, no Quería ni alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: 'Dios, sé propicio a Mí, que soy pecador.'

 14 Os digo que éste Descendió a casa justificado en lugar del primero. Porque cualquiera que se enaltece Serà humillado, y el que se humilla Serà enaltecido."

 15 También le presentaban los niños pequeños para que los tocase. Y los Discípulos, al ver esto, les Reprendían.

 16 Pero Jesús los Llamó diciendo: "Dejad a los niños venir a Mí y no les Impidàis, porque de los tales es el reino de Dios.

 17 De cierto os digo que cualquiera que no reciba el reino de Dios como un niño, Jamàs Entrarà en él."

 18 Le Preguntó cierto hombre principal, diciendo: --Maestro bueno, ¿qué haré para obtener la vida eterna?

 19 Y Jesús le dijo: --¿Por qué me llamas "bueno"? Ninguno es bueno, sino Sólo uno, Dios.

 20 Tú conoces los mandamientos: No cometas adulterio, no cometas homicidio, no robes, no digas falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre.

 21 Entonces él dijo: --Todo esto lo he guardado desde mi juventud.

 22 Jesús, al Oírlo, le dijo: --Aún te falta una cosa: Vende todo lo que tienes y Repàrtelo a los pobres, y Tendràs tesoro en el cielo; y ven, Sígueme.

 23 Entonces él, al Oír estas cosas, se Entristeció mucho, porque era muy rico.

 24 Jesús, al ver que se Había entristecido mucho, dijo: --¡Cuàn Difícilmente Entraràn en el reino de Dios los que tienen riquezas!

 25 Porque Màs Fàcil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.

 26 Los que oyeron esto dijeron: --¿Y quién Podrà ser salvo?

 27 El les dijo: --Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios.

 28 Entonces Pedro dijo: --He Aquí, nosotros hemos dejado lo nuestro y te hemos seguido.

 29 Y él les dijo: --De cierto os digo que no hay nadie que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres o hijos por causa del reino de Dios,

 30 que no haya de recibir Muchísimo Màs en este tiempo, y en la edad venidera, la vida eterna.

 31 Jesús, tomando a los doce, les dijo: --He Aquí subimos a Jerusalén, y se Cumpliràn todas las cosas que fueron escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre.

 32 Porque Serà entregado a los gentiles, y Serà escarnecido, injuriado y escupido.

 33 Después que le hayan azotado, le Mataràn; pero al tercer Día Resucitarà.

 34 Sin embargo, ellos no Entendían nada de esto. Esta palabra les estaba encubierta, y no Entendían lo que se les Decía.

 35 Aconteció, al acercarse Jesús a Jericó, que un ciego estaba sentado junto al camino, mendigando.

 36 Este, como Oyó pasar a la multitud, Preguntó qué era aquello.

 37 Y le dijeron que pasaba Jesús de Nazaret.

 38 Entonces él Gritó diciendo: --¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de Mí!

 39 Los que iban delante le Reprendían para que se callase, pero él clamaba con mayor insistencia: --¡Hijo de David, ten misericordia de Mí!

 40 Entonces Jesús se detuvo, Mandó que se lo trajesen; y cuando Llegó, le Preguntó

 41 diciendo: --¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: --Señor, que yo recobre la vista.

 42 Jesús le dijo: --Recobra la vista; tu fe te ha salvado.

 43 Inmediatamente Recobró la vista y le Seguía, glorificando a Dios. Y todo el pueblo al ver esto dio alabanza a Dios.

 

 Lucas  19

 1 Habiendo entrado Jesús en Jericó, pasaba por la ciudad.

 2 Y he Aquí, un hombre llamado Zaqueo, que era un principal de los publicanos y era rico,

 3 procuraba ver quién era Jesús; pero no Podía a causa de la multitud, porque era pequeño de estatura.

 4 Entonces Corrió delante y Subió a un àrbol Sicómoro para verle, pues Había de pasar por Allí.

 5 Cuando Jesús Llegó a aquel lugar, alzando la vista le vio y le dijo: --Zaqueo, date prisa, desciende; porque hoy es necesario que me quede en tu casa.

 6 Entonces él Descendió aprisa y le Recibió gozoso.

 7 Al ver esto, todos murmuraban diciendo que Había entrado a alojarse en la casa de un hombre pecador.

 8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: --He Aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.

 9 Jesús le dijo: --Hoy ha venido la Salvación a esta casa, por cuanto él también es hijo de Abraham.

 10 Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se Había perdido.

 11 Oyendo ellos estas cosas, Prosiguió Jesús y dijo una Paràbola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén y porque ellos pensaban que inmediatamente Habría de ser manifestado el reino de Dios.

 12 Dijo, pues: "Cierto hombre de noble estirpe Partió a un País lejano para recibir un reino y volver.

 13 Entonces Llamó a diez siervos suyos y les dio diez minas, diciéndoles: 'Negociad hasta que yo venga.'

 14 "Pero sus ciudadanos le Aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: 'No queremos que éste reine sobre nosotros.'

 15 "Aconteció que cuando él Volvió después de haber tomado el reino, Mandó llamar ante Sí a aquellos siervos a los cuales Había dado el dinero, para saber lo que Habían negociado.

 16 Vino el primero y dijo: 'Señor, tu mina ha producido diez minas.'

 17 Y él le dijo: 'Muy bien, buen siervo; puesto que en lo poco has sido fiel, Tendràs autoridad sobre diez ciudades.'

 18 Vino el segundo y dijo: 'Señor, tu mina ha hecho cinco minas.'

 19 También a éste le dijo: 'Tú también Estaràs sobre cinco ciudades.'

 20 Y vino otro y dijo: 'Señor, he Aquí tu mina, la cual he guardado en un pañuelo.

 21 Porque tuve miedo de ti, que eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste y cosechas lo que no sembraste.'

 22 Entonces él le dijo: '¡Mal siervo, por tu boca te juzgo! Sabías que yo soy hombre severo, que tomo lo que no puse y cosecho lo que no sembré.

 23 ¿Por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al venir yo lo cobrara junto con los intereses?'

 24 Y dijo a los que estaban presentes: 'Quitadle la mina y dadla al que tiene diez minas.'

 25 Ellos le dijeron: 'Señor, él ya tiene diez minas.'

 26 El Respondió: 'Pues yo os digo que a todo el que tiene, le Serà dado; pero al que no tiene, aun lo que tiene le Serà quitado.

 27 Pero, en cuanto a aquellos enemigos Míos que no Querían que yo reinara sobre ellos, traedlos Acà y degolladlos en mi presencia.'"

 28 Después de decir esto, iba delante subiendo a Jerusalén.

 29 Y Aconteció que llegando cerca de Betfagé y Betania, al monte que se llama de los Olivos, Envió a dos de sus Discípulos,

 30 diciendo: --Id a la aldea de enfrente, y cuando entréis en ella, hallaréis atado un borriquillo, en el cual Ningún hombre ha montado Jamàs. Desatadlo y traedlo.

 31 Si alguien os pregunta: "¿Por qué lo Desatàis?", le responderéis Así: "Porque el Señor lo necesita."

 32 Los que Habían sido enviados fueron y hallaron como Había dicho.

 33 Cuando desataban el borriquillo, sus dueños les dijeron: --¿Por qué Desatàis el borriquillo?

 34 Y ellos dijeron: --Porque el Señor lo necesita.

 35 Trajeron el borriquillo a Jesús, y echando sobre él sus mantos, hicieron que Jesús montara encima.

 36 Y mientras él avanzaba, Tendían sus mantos por el camino.

 37 Cuando ya llegaba él cerca de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los Discípulos, Gozàndose, Comenzó a alabar a Dios a gran voz por todas las maravillas que Habían visto.

 38 Ellos Decían: --¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo, y gloria en las alturas!

 39 Entonces, algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: --Maestro, reprende a tus Discípulos.

 40 El Respondió diciéndoles: --Os digo que si éstos callan, las piedras Gritaràn.

 41 Cuando Llegó cerca, al ver la ciudad, Lloró por ella

 42 diciendo: --¡Oh, si conocieses Tú también, por lo menos en éste tu Día, lo que conduce a tu paz! Pero ahora Està encubierto a tus ojos.

 43 Porque Vendràn sobre ti Días en que tus enemigos te Rodearàn con baluarte y te Pondràn sitio, y por todos lados te Apretaràn.

 44 Te Derribaràn a tierra, y a tus hijos dentro de ti. No Dejaràn en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu Visitación.

 45 Cuando Entró en el templo, Comenzó a echar fuera a los que Vendían,

 46 diciéndoles: --Escrito Està: ¡Mi casa es casa de Oración, pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones!

 47 Enseñaba cada Día en el templo, pero los principales sacerdotes y los escribas y los principales del pueblo procuraban matarle.

 48 Pero no hallaban manera de hacerle algo, porque el pueblo le escuchaba con mucha Atención.

Lluvias de Gracia